viernes, 24 de mayo de 2013

Benito Mussolini


Innumerables los nombres 

de mujeres en su haber, 
desde una tal Madelaine 
hasta su esposa Raquel.


Pero Clarita Petacci, 
que fue su amante oficial, 
es la que más lo disfruta… 
de la que más se hace amar. 

Un batallón de conquistas, 
cual una estrella de rock, 
fueron como cuatrocientas, 
las que a la cama llevó. 

Cualquiera puede pensar, 
y sin pasarse de listo, 
que cual la escopeta vieja, 
el Duce queda sin “fisto”. 

Mas es equivocación, 
nada más lejos, insisto, 
él encuentra solución, 
mucho antes de lo previsto. 

Pues su amante, la Petacci, 
hace algo que la consagra, 
le consigue la “Hormovin” 
que es precursora del Viagra. 

Benito se vuelve adicto 
a la píldora Hormovin, 
porque esta le mantenía 
bien erecto el “pirulín”. 

Él tomaba la pastilla, 
no solo por la Petacci, 
fue por cientos de Italianas, 
por judías y por Nazis. 

Benito muere abrazado 
a su amante, la más fiel, 
que fue Clarita Petacci 
quien muere junto con él. 

Los cuelgan en una viga, 
de los pies, cabeza abajo, 
y aquí se acaba la historia 
que se fue para el carajo.